20/08/07

Arde la "blogósfera" brasilera


(Peter Steiner, The New Yorker)

Hasta hace poco tiempo el sexo y la religión hacían levantar la temperatura de las audiencias cuando la publicidad las utilizaba como camino creativo para armar un mensaje comunicacional y si además se apelaba al humor, la censura, en algunos países, estaba (está) asegurada. En estos tiempos la irrupción de los nuevos medios, sobre todo de los digitales, no se quedan atrás a la hora de crear polémica sobre todo cuando se los ridiculiza o se los pone en tela de juicio desde los medios tradicionales. Parece ser que la sensibilidad está a flor de piel en los "bloggers" cuando se trata de cristalizar, una vez más, la diferencia entre medios "nuevos" y "tradicionales" siempre desde estos últimos. Un tema que se está volviendo cada vez más espinoso y donde la inteligencia no acusa recibo y no se hace presente a ambos lados del ring y más que un debate entre dos formas de ver el mundo complementarias y necesarias, se vuelve un griterío, resentido y tilingo, como si se tratara de un matrimonio en decadencia que no dialoga y que no soporta la presencia del otro cónyuge en la casa.
El diario brasileño O Estado de Sao Paulo lanzó una campaña publicitaria en gráfica, con varias piezas, de su edición on line que ridiculiza a los blogs, sus visitantes y a quienes los escriben.




Fue la chispa que incendió la pradera. La blogósfera blasilera está en pie de guerra contra la campaña por que se siente agredida en la generalización poco inteligente y grosera a la que apela la campaña. La reacción tiene un dejo de respuesta corporativa (además de demostrar el poco sentido del humor que tiene la blogósfera): en el aviso de televisión también se ridiculiza (aunque en forma elíptica, sutil y suave) a los lectores de las bitácoras y no hay mucha defensa (de los "bloggers") de quienes dan sentido a todo proceso comunciacional: los lectores / usuarios.


Los estereotipos son falsos, aunque tienen algo de verdad. Las generalizaciones son odiosas e injustas; algo de verdad a veces hay en su formulación. Empecemos por algunos puntos: si, hay "bloggers" que copian y pegan, que roban contenido, no citan, no enlazan y no hacen ni quieren hacer el más mínimo honor a la honestidad intelectual (y muchos de estos "bloggers" son de los considerados "serios" y no es por ponerme paranoico, pero en Argentina abunda este espécimen); si, la red de redes y sus contenidos tiene problemas de credibilidad (que no será eterno, y por suerte viene cambiando la tendencia); si, hay contenidos basura en los medios tradicionales (cada día más) y ni hablar en la red; si, los medios tradicionales también tienen un problema de credibilidad (y muy serio); si, es verdad que la información elaborada y confiable, sigue estando (o debería estar) en algunos periódicos, aunque las tendencias cambian a ritmo veloz; pero también es verdad que se está trabajando muy bien en algunos medios digitales que no pertenecen a grandes grupos de medios y también es verdad que hay bitácoras que elaboran una excelente calidad de contenidos que muchas veces fueron robados (o retocados o manipulados, como está ocurriendo con algunos medios sociales) por los medios tradicionales, incluido algunos periódicos; si, es verdad que muchas veces las bitácoras dan información relevante, en profundidad y con mayor pertinencia que otros medios; si, es verdad que se necesitan los periódicos impresos para mantener cierto equilibrio entre el poder y los ciudadanos, pero también son imprescindibles los medios sociales, las bitácoras y los nuevos medios que están desarrollando y profesionalizando el periodismo ciudadano; si, las audiencias crecen al ritmo de la banda ancha con la nueva re masificación de la red de redes y por lo tanto el acceso a la información y la posibilidad de participar en ella ya es casi un derecho adquirido que, gracias a ésta masificación y evolución, se está creando una inteligencia colectiva como nunca antes se había visto en la historia de la humanidad y que ningún medio tradicional había ni ha logrado tal grado de masificiación ni de creación de conocimiento social a la fecha.

La idea de exclusión de un medio en el nuevo eco sistema de medios sólo lleva a una reducción peligrosa del espacio ciudadano y democrático cuando se impone la supremacía (hegemonía) de un medio por sobre el otro como única opción. Ni lo digital asegura por sí solo este ámbito de discusión pública ni los medios tradicionales pueden abarcar la demanda de participación de las audiencias. Además la masificación de las tecnologías de la información no está bajo control de los medios tradicionales, por lo tanto resulta una tarea inútil intentar entorpecer este nuevo escenario ciudadano que fue tomado por las audiencias y a las que además, no les interesa devolverlo.

La comunicación se convirtió en un diálogo. En una tertulia en la que pueden participar todos aquellos que así lo deseen. Los medios fiscales, están fiscalizados por las audiencias, las audiencias se fiscalizan así mismas y las empresas e instituciones que quieran participar del diálogo se someten y respetan las reglas del juego o no la pasarán muy bien. El mercadeo viral es fulminante y no deja lugar a errores; no es un juego para las marcas y si no se sabe como jugar, mejor no entrar en él.

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