martes, 25 de marzo de 2008

Pobreza y confusión

"No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados." Adam Smith

Que Argentina es un país ingobernable ya no hay duda. Que el espíritu del malón se hace presente para el piquete, la cacerola y el bombo y que siempre esta ausente al momento de encontrar soluciones y de proponer caminos alternativos a los dilemas del país se hace cada día más evidente. En el supuesto granero del mundo (nunca se ha visto como una fábula colectiva ha tenido tanto éxito) faltan alimentos por un paro del sector económico que más se benefició con el esfuerzo colectivo (es decir el empobrecimiento) de sostener en forma casi artificial un dólar a 3 pesos y, en este sentido, es más que lógico (necesario) que los ciudadanos de alguna manera quieran recuperar esa generación de ganancias extraordinarias que nos cuesta a todos los argentinos unos 4.000 millones de u$s al año. Que, por otro lado, se re invirtieron en infraestructura que benefician a ese mismo sector, por lo tanto, mal que pese y no sea en este momento políticamente correcto cuando las cacerolas ganan las calles argentas, la presidenta Cristina Fernández de Kirchnner tiene razón cuando dice que las retenciones no son una medida fiscal. Se puede discutir en que medida es cierto que los ingresos a las arcas del estado (es decir todos nosotros) por las retenciones se haya reinvertido en infraestructura, pero en los lugares donde se lo ha hecho esta mejora en las infraestructura trae además,como valor añadido y de regalo una valoración de la propia tierra en términos inmobiliarios. Un negocio bien redondo.

No fue por obra y gracia del espíritu santo que el campo se convirtió en uno de los motores de la recuperación económica del país en los últimos tiempos, sino que fue gracias a la devaluación interna y la supervaloración de las materias primas en lo externo. El famoso viento de cola que le dicen que se formó por la combinación de costos internos en pesos devaluados, ventas a dólar alto junto con el incremento en el precio de las materias primas gracias a que China e India, entre otros factores, necesitan alimentar al 30% de su población que paso de ser pobre a convertirse en clase media, es decir, que de alguna manera estos páises enriquecieron a su población. Y todo esto sin hacer demasiado o sólo seguir haciendo lo mismo, es justo reconocer que el campo argentino es uno de los más eficientes del mundo en productividad por quintal o hectárea. Pero miremos un poco más allá en la información.

El sector agropecuario además de convocar a un paro mesiánico tendría que explicar algunas cosas: Los exportadores adelantaron en los registros las ventas futuras a modo de "esquivar" (eufemismo de evadir) el alza en la presión impositiva. La pérdida para el Fisco ascendió a 400 millones de dólares, si sólo se toman en cuenta las toneladas de soja nueva que se declararon. (diario El Cronista, 9/11/2007, edición impresa). Resultado, la suba de las retenciones muchas veces es "descontada/descontó" por anticipado.

Si las últimas retenciones ya fueron absorvidas por el estado, es decir todos nosotros, ¿qué se discute en medio de todo esta confusión?, tal vez un modelo de país que no esta claro cual es y cómo debe ser y que en un país ingobernable como Argentina la búsqueda de consenso y de creación de marcos de discusión no puede ser un detalle decorativo, menos aún cuando la confusión nos lleva a pensar que las cacerolas son la nueva forma de ejercer el derecho ciudadano o que un personaje siniestro y que no representa a nadie como el actor cómico de baja calidad D'Elia se tome atribuciones que nadie le asignó ni puede asumir. Claro, tampoco se le puede pedir peras al olmo cuando el gobierno lo deja actuar (o lo envía) y del otro lado el sector agropecuario argentino que nunca ha tenido una visión de país moderno, de base industrial ni mucho menos liberal ni mucho menos progresista, ni ha mantenido posturas democráticas a lo largo de la historia argentina, no hace gala de un discurso moderno o ni siquiera de una mínima idea de visión país de largo plazo (todo ciclo económico no es eterno). En el medio y como siempre, un país entero que sufre el peor de los empobrecimientos: el conceptual que lleva a la ignorancia crónica y estructural. De este laberinto es muy difícil volver.

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BONNUS TRACK
Una pequeña escena de una de las mejores películas de Argentina, Esperando la carroza. Fina estampa del ser nacional.


Duración:01:13
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