martes, 8 de abril de 2008

Hasta siempre

Varios proyectos personales y de trabajo me demandan una fuerza y energía que se las tendré que quitar a esta bitácora. Uno de esos proyectos es otra poblicación electrónica. Los mantendré informados y muchas gracias todos los que siguieron a SCMS casi a diario y apoyaron esta aventura personal. Estamos en dialogo infinito.

viernes, 4 de abril de 2008

Otras voces del conflicto

Detrás del ruido de las cacerolas, los bombos del general, los cortes de rutas y la puja por los ingresos, hay otras realidades que se esconden en la Argentina profunda, esas que son difíciles que ganen las portadas de lo medios nacionales o inclusive regionales. Por correo electrónico privado me llegó esta carta. Otros conflictos que no vemos, no nos muestran o no queremos ver.

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REHENES DE MONSANTO.(O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO)

Dedicado a la gente del Mocase, y a los expulsados por la soja, la codicia, la ineptitud de los gobiernos, las topadoras y los plaguicidas.

Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.
Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia)
Presidente de FUNAM.
Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano. Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja. Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos. Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte. Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado. Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales. Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo. Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados. Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte. Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena. Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja. Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos. Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana. Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo. Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron. Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan. Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

Dr. Raul A. Montenegro, Biólogo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor Titular de Biologia Evolutiva,
Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)
montenegro@funam.org.ar

FUNAM
Fundación para la defensa del ambiente
Environment Defense Foundation.
Casilla de Correo 83
Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina.

Tel: +54-351-4690282 (Funam)
Tel: +54-3543-422236 (home)
Fax: +54-3543-422236
funam@funam.org.ar
funam.org.ar

FUNAM es una ONG fundada en 1982. Tiene status consultivo en ECOSOC y CSD (Naciones Unidas, Nueva York). FUNAM es Premio Global 500 de Naciones Unidas (1987). Miembro de RENACE.

miércoles, 2 de abril de 2008

El pez por la boca muere

“No tengo problemas en matarlos a todos”
Luis D´Elía, piquetero argentino. No hacen falta mayores comentarios.

[+] lanacion.com

Sexo telefónico

Los teléfonos celulares sirven para muchs cosas más que comunicarse. Las cámaras digitales que traen incorporadas crearon una nueva estética de la imagen. El ojo con el que se mira muchas veces puede ampliar nuestra percepción y por que no modificarla en la sorpresa de esa mirada.







[+]ponyexpress.wordpress.com

martes, 1 de abril de 2008

Paradoja

Estamos de acuerdo en que el crecimiento es la base del desarrollo.

Estamos de acuerdo en que el crecimiento debe incluir a la mayor parte de la población, por que, entre otras cosas, los problemsas de la economía de Argentina son de escala y no sólo de un tema cambiario.

Estamos de acuerdo en que el sistema democrático es el único sistema político que garantiza un normal desarrollo como sociedad.

Estamos de acuerdo en que los ingresos públicos nos pertenecen a los ciudadanos,son fruto de nuestro esfuerzo y que el Estado no es una anatema mineral, sino cada uno de los ciudadanos y que por ende tenemos obligaciones y no sólo derechos y que tenemos que pasar del Yo argentino, al A mi me importa y asumir el riesgo de esa responsabildad.

Estamos de acuerdo en que no podemos seguir mediatizando y por ende avalando, la violencia tanto real como simbólica sea del signo que sea.

Estamos de acuerdo en que donde termina mi derecho, empieza el del otro.

Estamos de acuerdo en que para ser un país serio y seguir con niveles de desarrollo humanos admirables, debemos dejar de ser una sociedad del rencor por una del consenso.

Estamos de acuerdo en que no puede seguir habiendo gente con hambre en la Argentina.

Estamos de acuerdo en que de la pobreza de todo tipo no brotará nada superardor.

Estamos de acuerdo en que los derechos humanos no se pueden volver a violar y menos desde el Estado.

Estamos de acuerdo en que la lucha distributiva en una economía diversificada y en creciemiento será el pan de nuestro de cada día y que el dilema es como encontramos los equilibrios entre el reclamo justo y el acuerdo mínimo necesario.

Estamos de acuerdo en que los único que nos jodemos con todo lo que hacemos somos nosotros mismos.

Estamos de acuerdo en que el esfuerzo de estas generaciones lo disfrutarán las que vienen y así sucecivamente.

Si estamos de acuerdo en esto, por qué carajo no nos ponemos de acuerdo.