14/07/09

El famoso mensaje de las urnas.

Sordos e imbéciles.

Se escribió y vociferó, hasta que los dedos y la garganta no dieron más y con razón, que el gobierno no había escuchado el denominado mensaje de las urnas. Claro, nadie definió el famoso mensaje o las definiciones que salieron en algunos medios más que interpretaciones fueron más bien una nada sutil forma de drenar fluídos de cierto linaje añorado de los tiempos de las botas y los tanques. El adn delata, hay que estar atentos. El gobierno lo interpretó como pudo, quizo o le conviene, es la ley del juego político, en todo caso lo que importa es si esa mirada es honesta y más o menos próximo al supuesto mensaje.

Definir ese mensaje es muy complejo. Depende desde que posición se voto, cambia el contenido y significado. Desde posiciones de izquierda mas que un castigo al gobierno, es desde mi humilde y honesta opinión un pedido de profundización del denominado modelo progresista, aunque no creo ni por las tapas que el 25% de los porteños (gorilas si los hay) sean o asuman a cabalidad ser de izquierda, fue un voto más al personaje, Pino Solanas, que a sus propuestas. Los que votaron desde una posición más hacia la derecha, en todo su amplio y camaleónico espectro, pueden esgrimir sí una búsqueda de un modelo diferente. Aunque una derecha que se babea ante líderes de la ¿izquierda? desinfectada para gusto de paladares exquicitos como Ricardo Lagos, Tabaré Vasquez, Bachelet o Lula genera de mínima algunas sospechas o el viejo truco del abrazo del oso se impone para lagilada; total ellos gobiernan los países vecinos pero que se queden allí no vaya a ser cosa que se irradien sus ideas para este lado.

Como se ve el famoso mensaje es complejo de descifrar. Se lo puede resumir, con amplio margen de error de mi parte, con total falta de cientificismo y alta dosis de cinismo, que más que castigar o premiar a un gobierno lo que supuestamente se pidió es: ponganse de acuerdo en algo, trabajen alguna vez y déjense de tanto bla, bla y bla. Se ve que muchos políticos hablan por que los medios le dan micrófono, aire o tinta según sea el caso. Mal por los medios, bien por los políticos, como siempre jodidos los ciudadanos.

Ahora bien si el gobierno es, en apariencia, sordo al supuesto mensaje del soberano, laoposición, o la que así denominamos, sufre de la misma sordera aguda. Laoposición nos sigue tratando de imébeciles, más de lo que ya lo hace el gobierno, con el agravante de que piensa que no nos damos cuenta y que ellos, Laoposición , son algo diferente al modelo del gobierno. No hay que declarar, sino ejercer la diferencia. Los políticos argentos que supimos conseguir, siguen jugando en la última categoría de la política.

Laoposición se la pasó diciendo que se necesitaba diálogo, que el gobierno no abre el juego y bla, bla, bla, y más bla. Pero a la hora del convite del gobierno, no se suman o le ponen sus peros, no van por que las moscas son verdes, que el de la moto los miro feo, que no me gusta el bigote del otro, que la pollera me queda corta y no se que más imecilidades típicas de quién no sólo no tiene propuestas e ideas (y nunca las tuvo léase la Sra. máquina apocalíptica y mesiánica de denunciar y no proponer Carrió) sino por que a quién no le interesa asumir una posición de diálogo hacia afuera con sus contrincantes, es evidente que no lo practica hacia adentro. ¿Qué estarán pensando los votantes que apoyaron a determinados candidatos con la esperanza de que pudieran dialogar con el gobierno?

Lo del radicalismo roza lo patético ya que según las declaraciones de sus ¿dirigentes? parece que habrían ganado las elecciones en todos los distritos y por amplio margen y que por eso les da un aparente derecho legítimo a escaparle al diálogo y que es, en supuesto, el contenido del famoso mensaje de las urnas: dialogar, buscar consensos, acuerdos y demás especies. ¿O no será que la reforma política con internas abiertas y obligatorias en todos los partidos políticos no les conviene? Claro, hay muchos temas más importantes que tratar, la pobreza, la gripe a, la deuda externa, la ley de radiodifusión, la economía, las retenciones, los sueldos y la mar en coche, pero justo hay un pequeñísimo detalle, no sólo sería bueno llenarse la boca con la palabra democracia e institucionalidad, sino también ejercerla y en esto lo primero que hay que democratizar son los partidos políticos. Tal vez a algunos les de miedo tanta democracia.

Tal vez, mejor leer a gente que piensa:

Elogio de la intolerancia
Seudoprogres, boquipapas, Pino
Lo viejo de lo nuevo
Un diálogo para ganar tiempo
Uñas, dientes, votos