sábado, 26 de noviembre de 2011

Algo hay

Hace rato que no escribo nada. Nada de nada. Literal. Estoy seco. A veces me pasa. Un amigo me escribe ayer: tu silencio es sospechoso. Una amiga me escribío hoy: ¿es el silencio que precede a la tormenta? Aún no respondí ninguno de los mensajes. Nunca entiendo esa rara manía que tenemos de calificar el silencio. Pero algo hay con el silencio. Incie una nueva libreta de viaje y escribí ésta frase en la primera hoja: "El silencio es tan dulce y aterrador, pero nunca al mismo tiempo". Si, es incómodo el silencio. Ya volverán las palabras.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Que más decir

Ronco, casi sin vos, de cantar a los gritos los 34 temas de Pearl Jam. Ayer el estadio único de La Plata fue un templo. El grupo una aplanadora de música. Un clásico recital del grupo. Pura electricidad sin frenos ni contemplaciones. Tomalo o dejalo. El público un espectáculo aparte. Por momentos me traslade mentalmente a 1999 cuando vi a Pearl Jam en vivo en San Diego y quedé hipnotizado. Aún sigo saltando en el recuerdo de los mejores temas que anoche atravezaron el corazón de la gente que sin duda recibió más de lo que pagó y contagió al grupo. Pura adrenalina. En mi caso con el cover de los Ramones I Believe In Miracles, me doy por bien pagado.

martes, 1 de noviembre de 2011

Las ideas y Otramérica

Las ideas movilizan. Las ideas son la única droga que permito que entre a mi cuerpo. Son pura adrenalina y endorfina en estado puro. Sin ideas no hay nada. Las ideas son muy frágiles y muy promíscuas; no tienen dueño, no tienen un amante fijo, las ideas están siempre en movimiento, en crecimiento y sospecho que si no tienen ese condimento de mutabilidad, no son ideas sino tal vez o a lo sumo intenciones que se quedan en eso y no mucho más. Las ideas son para ser realizadas y sin importar las posibilidades concretas del ahora. El posibilismo es la peor de las "kriptonistas". Entendiendo al posibilismo como los condicionantes que surgen del análisis de la realidad partiendo siempre de aquello que hay, no pensando en lo que hay que hacer.

El posibilismo es neutralizante, adormecedor, frustrante, reaccionario. Es lo que hay, es la frase más destacada de su enunciación que se disfraza de verdad blindada e irrefutable. Pero las ideas no nacen para lo que hay sino para lo que hay que hacer y hay que cambiar y mejorar o incluso se las convoca para aquello que no hay y hay que inventar. No son para lo que hay, por que allí además, ante lo que hay, no hay posibilidad de nada y mucho menos de errar y sin posibilidad de error, no hay posibilidad de cambio, de innovación. El error es el motor del cambio. Ante lo que hay el error es un acierto, por que muchas veces es tan malo lo que hay que cualquier cosa que se haga se nos pinta como una solución eficaz, pero en realidad es sólo un artilugio que confunde la simpleza de la pereza con cambio real y concereto y así se viste una mona de seda y no se cambia la mona.

Otramérica cumple 6 meses y nace de esa concepción: de no pensar en lo que hay, sino en lo que no hay y nace por supuesto, de un error: del de creer que sólo aquellos que pensaron la idea serían los usuarios /lectores. Gran error. Hoy, contra cualquier pronóstico, las visitas aumentan día a día. Otramérica nunca se pensó para la América que hay, sino para la América que nos gustaría que fuéramos para esa Otramérica que es una intención. Apenas se dio un primer paso. Ser. No es poco. Falta tal vez una eternidad, pero ahí va la nave.