sábado, 28 de enero de 2012

Estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo y que todo esto puede cambiar

"No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, 
tampoco es el más inteligente el que sobrevive. 
Es aquel que es más adaptable al cambio"


El dominical del diario The Guardian y el más antiguo del mundo, The Observer, publica un artículo muy interesante sobre como ven algunos argentinos, sobre todo algunos jóvenes, el tema Malvinas. Si bien en algunos párrafos del artículo, nada nuevo por otro lado, se redondea y apoya la idea victoriana de que la victoria en la guerra da derechos, lo llamativo en este caso es que es Jorge Lanata quien sostiene el concepto.

El texto aporta un matiz sobre la importancia o no, y siempre relativa claro esta, que un tema como Malvinas y tantos otros tienen para una sociedad y que sospecho que desde el poder político de un lado y del otro de la contienda se usa a conveniencia y con mayor o menor eficacia para tapar otros temas mas acusiantes y sobre todo importantes, llámese, en Reino Unido, desocupación, pedida de gran parte del estado de bien estar, aislamiento político de Europa y la posible separación de la siempre rebelde Escocia en el 2014 vía referendum (un gran avance de la civilización si se lo compara con la barbarie de la guillotina usada con María Estuardo) o la perenne inflación, el atraso en muchos aspectos estructural, la inclemente sequía y la persistente pobreza en Argentina.

Pero las circunstancias son siempre eso y sobre todo cambiantes y relacionadas en forma invisible mientras pasan y se nos hacen visibles después, cuando las consecuencias son casi siempre inevitables lo que nos obliga al cambio y adaptaciones más o menos darwineanas. Una cosa lleva a la otra y lo que era ya no es y lo que será tal vez en realidad nunca lo sea.

El estado actual de la realidad política europea no deja de sorprender. Y más aún en Reino Unido, sobre todo por el nivel, muy berreta, de la argumetación oficial, o al menos el que es público, que contrasta con los apoyos diplomáticos que Argentina cosechó el último tiempo y que el artículo registra y que, tiempo no muy atrás, eran impensados, pero los intereses geopolíticos y económicos relativos pueden más. Sobre todo en un contexto en el cual la crisis económica de Europa y Estados Unidos modificaron el tablero mundial: mientras Brasil logra ubicarse en el puesto número 6 de las economías mundiales por el peso de su PBI y los millones de brasileros que se sumaron a la clase media al mismo tiempo Reino Unido desciende en la tabla de posiciones de la economía según la británica, CEBR  (Centro de Investigaciones Económicas y Negocios o The Centre for Economic Business Research) o que mientras varios países europeos caen en sus calificaciones de deuda, Uruguay por ejemplo, avanza un paso más hacia el grado de inversión y otros países latinoamericanos, Chile y Costa Rica por nombrar algunos, no sólo alcanzaron el grado de inversión sino que lo mantienen en medio del sacudón económico mundial.

Por ahora los intereses y en la superficie, se alinean a favor de Argentina en el apoyo por recuperar en forma pacífica las Malvinas, pero se sabe que estos intereses relativos pueden ser tan débiles o tan fuertes como los vientos que terminaron ayudando a doblegar a la Armada invencible española en la guerra contra Inglaterra. Las circunstancias son cambiantes y es bueno ir tomando nota de algunas predicciones que por el momento no pasan de superticiones pero que al mismo tiempo pueden ser aquello que vendrá, convertirse en un tal vez, ser una nada completa o en algunos casos seguir siendo esto en lo que estamos.