sábado, 11 de febrero de 2012

¿Y esto es publicidad?

El nivel creativo de la publicidad española no es malo, es lamentable. Es increíble que una de las potencias creativas del viejo continente y que hace años atrás cosechaba cuanto premio internacional había, hoy haya caído tan bajo en calidad y esto además de sorprender da mucha pena ajena. Cuando vi hace unos días un aviso en el que una mujer le hablaba a un inodoro -literal- (aquí una lúcida crítica en El País a ese esperpento que me niego a llamar publicidad)  y que era una supuesta ¿metáfora? para vender un regulador intestinal, me quede con la boca abierta ante el espanto que me produjo esa obra maestra del terror comunicacional. Lo curioso del caso es la indisimulable doble moral que en España es moneda corriente en estos días. Mientras se agitan voces cada vez más enfurecidas contra las bromas que la prensa francea hace sobre el dopping en el deporte español y que a todas luces es eso, una borma, de mal gusto, por envidia, por lo que sea pero que a nadie se le escapa que es una broma, no se lee, ni se escucha ni se levantan voces, al menos con la misma vehemencia, contra otro esperpento comunicacional y obra maestra de la xenofobia que es una pieza que se emite en serio y que de broma o chiste no tiene nada y lo que es aún peor ya que hay una intención manifiesta de hacer pasar un mensaje "chistoso" cargado de una significación espantosa y, como si fuera poco, basado en el peor de los trucos publcitarios: la construcción en el discurso social de ciertos estereotipos, lo que demuestra al mimso tiempo, el grado de ignorancia comunicacional que muchas veces hay en la creación de estos mensajes. Por otro lado en publicidad nada es por casualidad y estos "errores" son preocupantes por que alguien creo la idea, alguien la aprobó, tanto del lado de la ¿agencia? y peor aún del lado del cliente, es decir una larga cadena de ignorancia que de inoccente no tiene nada (pulsar aquí para ver el aviso en cuestión).

Fuente: Polémica por un aviso xenófobo en España, lanacion.com