lunes, 12 de noviembre de 2012

¿Creatividad o educación?

"Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso." Confucio

Tal vez no sea un dilema de elección lo propuesto en el título, de hehco no son antagónicos. O no deberían serlo. En realidad debería ser cretividad y educación pero creo que a veces lo segundo mata lo primero o como se supone que dijo o escribió Borges, mi educación terminó cuando empecé a ir a la escuela. En este viejo vídeo, cuyo enlace me llegø hoy por casualidad por alguna de mis redes, vas a ver y escuchar a Ken Robinson, un experto en educación y de un humor de alto vuelo que no tiene ningún empacho en afirmar que "la creatividad es tan importante en la educación como la alfabetización". Para pensar junto a este otro vídeo que encontre también por casualidad.




viernes, 9 de noviembre de 2012

Por qué no fuí al 8N

Había decidido hacer silencio sobre los temas políticos de mi país. No por que no me interesen. Los amigos íntimos saben que la economía y la política me interesan tanto e en igual medida que los temas referidos a la comunicación. Ese silencio hoy interrumpido había sido autoimpuesto ante la intolerancia que cunde en Argentina ante cualquier mínimo debate que se quiera platear sobre el tema que sea. Lo escribo una vez más y lo seguiré escribiendo miles más: la dictadura ha hecho un daño muy profundo en la convivencia democrática entre los ciudadanos. Y no hablo por los minúsculos y cobardes hechos de violencia que ocurrieron en la marcha contra periodistas de diferentes medios y que son repudiables en toda su extensión. Sino que me refiero a la intolerancia al disenso en general. Habrá que tener mucha paciencia para que tal vez muchos años de convivencia democrática y pacífica, reparen aquel daño tremendo. Volvamos a la marcha denominada 8N. Soy crítico del gobierno. Siempre lo he sido de todos los gobiernos democráticos desde 1983 a estos días y seguiré siendo crítico de todos los gobiernos democráticos que vengan, incluso y más de aquellos a los que voté. Soriano, el entrañable escritor argentino, dijo en un reportaje a la desaparecida revista Humor, que la libertad que no se usa, se termina perdiendo. Esa frase me impactó en mi adolescencia y me quedó grabada a fuego y por eso sostengo mi espíritu crítico ante cualquier gobierno democrático. Léase bien crítica no otro accionar político. Y si de accionar político nos referimos, prefiero las acciones políticas concretas, con marcos de discusión, con sentido claro y objetivos concretos, con referentes que asuman propuestas. La marcha del 8N no tenía, ni tuvo nada de eso. Y dudo que tengan las que vienen si es que vienen. Y no se puede sumar uno a una marcha que además se auto niega en su significado: no es una marcha política, repetían los "organizadores espontáneos", los eufemismos de los medios argentos son de antología. Si, Sres. marchantes, es, fue y serán marchas políticas. No es ni bueno, ni malo, es. Y no fui además por que me puse a repasar las consignas por las que hubiera marchado y no encontré ni una sola de mis consignas en esas marcha espontánea de curiosa organización previa con amplia repercusión mediática anticipada y de generosa amplitud de consignas variopintas convocantes.

1. No encontré ni una sola referencia a apoyar la Ley del Aborto para evitar que medio millón de mujeres se mueran cada año por no poder acceder a una atención digna y en condiciones sanitarias satisfactorias por su condición social. En cambio es un negocio oculto que mueve millones entre aquellos que pueden pagar un aborto clandestino con todas las condiciones sanitarias.

2. Tampoco encontré ni una sola idea ni reacción ni exigencia de que se implemente algún plan de salud para que los millones de argentinos afectados por el mal de Chagas tengan atención y cobertura.
Tampoco vi ni un sólo apoyo a la aprobación final de la ley Celíaca.

3. En lo educativo no vi ni una sola consigna que apoye y exija elevar al 10% del PBI la inversión en educación pública y que pida al mismo tiempo la eliminación y reducción al mínimo de los subsidios del estado nacional a los colegios privados. Tampoco vi que se le exija al gobierno nacional que mejore la calidad de la educación en general.

4.  No vi que nadie apoye luchar por los derechos humanos haciendo foco en todo lo ocurrido en la etapa democrática que va de 1983 a nuestros días.

5. No vi ni me enteré que las consignas de los organizadores apoyen o tengan algún plan de desarrollo económico sustentable que tenga como objetivo terminar para siempre con la pobreza y el hambre y convierta a la Argentina en un país desarrollado y que, léase bien, lo será el día que las clases bajas pasen a ser clases medias.

6. Tampoco vi la exigencia de que se apruebe o se le exija al gobierno nacional un plan que declare de carácter estratégico el cuidado del medio ambiente, determine cuales serán los protocolos y políticas ambientales a los que se compromete sostener y cuál será la matriz energética que tendrá el país para no depender del petróleo o de los biocombustibles en el futuro. Ni siquiera se atrevieron a pedir más bicisendas.

8. Tampoco vi que nadie pidiera por la neutralidad de la red, de que defendiera el principio de acceso a la información pública, que pida defender el open data, la incorporación de las acciones ciudadanas en la construcción del interés público y la construcción colectiva de la información pública y cultural.

Tengo más consignas pero si no hay ni siquiera estas ocho primeras ¿Para qué marchar?, ¿Qué sentido tendría hacerlo a lado de personas que van vociferando, cacerola en mano, por temas que no  nos unen sino que incluso, no compartimos como importantes?