lunes, 7 de enero de 2013

¿Un país sin noticias?

Es raro. O loco. O como cada uno lo quiera calificar, pero Argentina se convirtió en un país sin noticias. Noticias hay, es obvio, pero ¿relevantes?, ¿importantes? Pocas y más en verano. Hace rato que, ante la poca tolerancia al más mínimo dicenso, las preguntas son más importantes que las respuesta. Bueno, en realidad tal vez siempre lo fueron, sólo que, tal vez, amigo trol, es un tal vez no una afirmación rotunda, repito en un contexto de poca tolerancia al dicenso, de incredublidad de todo y todos, de la exageración de la sospecha, de la naturalización de las medias verdades, que intuímos son o se convierten en grandes metiras a cada lado del péndulo que se menéa entre el poder fáctico de un lado y el poder político del otro, pienso que, en este baile en el que estamos, afirmar con certezas o incluso tenerlas es un convite a un aquelarre de proporciones dantezcas.

Me gusta, o me resulta más confortable, tener más preguntas que respuestas. Genera más incomodidad en quién las recibe y también en quién las formula. La preguntas, tienen un componente interesante: hacen pensar una respuesta. Provocan algo. A veces abren un díalogo. A veces.

Y las preguntas que me hago son ¿Quién convirtió a la Argentina en un país sin noticias relevantes e importantes?, ¿El poder político de turno?, ¿Los propios medios?, ¿Las audiencias?, ¿Por qué la agenda noticiosa casi siempre es sobre la nada o algo parecido a una repetición sin fin de esa misma nada?, ¿Por qué se habrá institucionalizado un monólogo entre las mismas voces de siempre que dicen lo de siempre -o lo que es peor, dicen sólo aquello que las audiencias de esas voces quieren escuchar- y por los mismos medios de siempre?, Que haya voces que digan más o menos lo mismo, desde lo ideológico, pero con la obviedad de usar diferentes palabras pero desde los mismos lugares, no importan donde estén ubicados en el mapa político, cabe preguntarse, ¿Es esto en realdiad diversidad de voces?, ¿La diversidad de voces es que uno diga que la casa de gobierno es rosa y que otro diga que es el resultado de mezclar blanco con rojo o es una contraposición de opioniones y voces?, ¿No será que en realidad la supuesta diversidad que pensamos que tenemos no es tal, sino que es una diferencia de matices obvios ante cierta monocromía y monotonía previsble de gente que se alinea de un lado y del otro de un surco ideológico que unos reclaman a viva bajo el lema del periodismo militante y otros niegan reclamando la santidad de la nada o la paternidad de la palabra periodismo con un puritanismo poco creíble?, ¿No será que ese diálogo de sordos y rabiosos tiñe todo y cualquier cosa y nos hemos quedado sin noticias de verdad y prender la tele y hasta leer los diarios se ha convertido en algo parecido a caminar por el estoicismo precario y la esquizofrenia foribunda? Y si, Poné a Francella. Al menos nos hace mear de la risa. Aunque prefiero al Gordo Casero y su mítico Cha Cha Chá, y que, aunque haya pasado tantísimo tiempo y salvando la imposibles distancias, este vídeo me parece tan actual y me hace recontra mear de la risa aún hoy.

martes, 1 de enero de 2013

Por qué no nos vamos a ir a la B

Ese título no es una expresión de deseos cuando el año recorre los primeros minutos. Y hacerlo en un año que termina en trece es una conjura contra la necedad de la supuesta mala suerte que la mitilogía numérica, siempre superticiosa, le adjundico a ese número. Si, es una afirmación de la que pocas hinchadas pueden jactarse de hacer y la de Indepenediente es una de ellas. Guste o no. Moleste o no. Hay cierto orgullo imposible de ocultar que un club nacido del otro lado del Riachuelo sea tan grande como lo es Boca o River. Independiente entre muchas cosas fue siempre un forúnculo en el medio del mismo, maldito e irrespetuoso de aquello que los medios querían edificar entre Nuñez y la Boca. Había una casaca roja testaruda, anclada en Avellaneda, que llenaba las vitrinas de copas, hinchaba las redes de goles y que, para más datos, jugaba, juega aún en las malas, de igual a igual contra cualquiera y en cualquier cancha. Si hace falta repasar la historia reciente y en un 2012 más que olvidable, la Bombonera se enmudeció con un 5 a 4 que aún les duele en el alma. Si, con la gloria pasada no se gana en este presente mediocre y acusiante. Si, no se gana nada durmiéndose en las referencias morales de los grandes años idos o en un orgullo, pasión y grandeza que hoy se ven arrinconados por un promedio que amenza ser fiero y chúcaro. Si, no sirve de nada festejar un partido por que hay que festejar campeonatos. Si, el Bocha, Gustavo López, Garnero o el Kun ya no están en la cancha. Si, a tantas cosas y sobre todo que lo único que sirve es ganar y hacer más goles que el rival. Pero la historia es una gran maestra. Su docencia deja una huella imborrable y allí dice que la valentía es lo que cambia la historia, por que cuando todo está perdido, todo está por ganarse. A Independiente se le puede colgar cualquier adjetivo, el de amargos por ejemplo que es verdad y es parte de nuestro orgullo, pero nunca que no fue y es un equipo valiente y allí está nuestro sexto elemento. Por eso no nos vamos a ir a la B, por valientes.