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martes, 30 de octubre de 2007

Los ojos bien abiertos

"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"
Miguel Hernández

[PEQUEÑOS HOMENAJES] Mi abuelo fue un anarquista atípico, no creía en los métodos violentos que muchos de sus compañeros utilizó a principios de siglo pasado como método de lucha en Argentina, no había fundado un periódico pero si criado una familia. Un ácrata poco común. Llenó mi mente desde pequeño con frases que a medida que crecía fui descubriendo sus orígenes y se cargaron de otros sentidos. Un día entre libros viejos y amarillentos de tiempo encontré impresa la frase que abre esta entrada y que mi abuelo repetía a menudo sin ningún motivo aparente, sólo por el placer de repetirla en voz alta y argüir contra el tiempo que pasaba demasiado lento. Así descubrí a Miguel Hernández y su poesía cuando apenas tenía 11 años. Además de su sus poemas y su historia, me impresionó al leer que al morir no pudieran cerrarle los ojos y es coherente: la poesía es luz no oscuridad. Un 30 de octubre 1910 nacía en España una voz poética de intenso lirismo y profundidad.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

[+] los-poetas.com

sábado, 18 de agosto de 2007

Agosto, mes de las letras argentas

Aquí en el sur del atlas, agosto tiene la rara y exacta mezcla de poesía y diáfano silencio inabordable. Un mes bisagra a medio camino entre los últimos fríos que se resisten a ir y los templados días primaverales que no logran nacer y quedarse el tiempo suficiente para reverdecer. Si revisamos el calendario, agosto también tiene algunas coincidencias para la literatura argentina, es el mes de nacimiento de tres escritores diferentes, esenciales y necesarios nutrientes para el espíritu. Un encuentro a destiempo, aleatorio y subjetivo.

{ 17 de agosto } Oliverio Girondo
Universal, clásico y rebelde (en él no suenan a contradicción sino, todo lo contrario) la expresión poética al extremo. Vitalidad e intensidad de una época renovadora con el surealismo a flor de piel. Un buscador que encontró en la poesía el mejor de los refugios. Pequeña muestra poética.

APARICIÓN URBANA
¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.
Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel

+ vídeoarte sobre un poema de Oliverio Girondo

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{ 24 de agosto } Jorge Luis Borges
"La duda es uno de los nombres de la inteligencia"
El eterno escéptico metafísico abrazado a lo fantástico de exigente lectura poco complaciente con el lector, mezcló la ficción con la realidad con la maestría de un falsificador profesional. Simbología personal hecha literatura. Cuentos que son ensayos. Laberintos perfectos en relatos cortos que como un juego de espejos enfrentados multiplican las imágenes, siempre subjetivas, que solo conducen, casi siempre a la mas absoluta nada. Un poema como muestra.

LA LLUVIA
Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


+ entrevista a Jorge Luis Borges en 1980

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{ 26 de agosto } Julio Florencio Cortázar
"¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?"
Lo fantástico siempre ha cruzado su vida desde el mismo nacimiento: es una escritor argentino nacido en Bruselas. Lo irracional era lo que mejor definía a su literatura donde importa muy poco si el relato es producto fiel de la realidad o es una ilusión (alucinación) del personaje. Todo se viene encima del lector con la fuerza y el peso de un yunque de 120 kilos lanzado desde la azotea del edificio más alto de la ciudad. La construcción de sus textos tienen una lógica lineal que no parecen terminar nunca con el punto final. Un perseguidor de la realidad fantástica.

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

+ Borges escribe sobre Cortázar
+ Lo real y lo fantástico según Cortázar

viernes, 22 de diciembre de 2006

Monterroso, el breve

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"

[PEQUEÑOS HOMENAJES] Un escritor breve si los hay y globalizado. Augusto Monterroso nació en Tegucigalpa (Honduras) un 21 de diciembre de 1921, a los 15 años se establece en Guatemala con su familia y desde 1944 fija su residencia en México por motivos políticos. Maestro de la provocación con una narrativa de alto vuelo. La genial y escueta oración lo convierte en el memorable escritor del relato más breve de la historia universal. Ni una palabra le sobra. Todo esta en su justa medida. Tal vez sin saberlo ni verlo, fue el inventor de los texto para una bitácora.

[+] info sobre el autor, pulsar aquí

jueves, 16 de noviembre de 2006

Un escritor hormonal

"No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona"

"Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos"

"La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad"

José de Sousa Saramago

[PEQUEÑOS HOMENAJES] Hay escritores que logran detener el tiempo no sólo con las palabras escritas sino con la claridad de sus pensamientos gracias a la cristalina oralidad modelada a fuego lento. Sabiduría en estado más puro. Esos escritores son luz en la oscuridad de un día a pleno sol. El eceptisísmo casi siempre nos salva de algunos pasadizos que la realidad construye como espejismo de lo aparente y concreto. José de Sousa Saramago, nacía el 16 de noviembre de 1922 en Azinhaga, Portugal, el mismo año que los aviadores portugueses Gago Coutinho y Sacadura Cabral llegan a Río de Janeiro en hidroavión, realizando así la primera travesía aérea del Atlántico Sur. Dos formas diferentes de viajar. El vuelo que pronen las palabras encuentra en los textos (y pensamientos) de Saramago un viaje placentero en la turbulencia de sus oraciones interminables y la crítica acída y lúcida a los tiempos que corren. Por suerte aún está entre nosotros.

La democracia según Saramago en Janela da Alma

jueves, 5 de octubre de 2006

El poeta vertical

"Cada poema de Roberto Juarroz es una sorprendente cristalización verbal: el lenguaje reducido a una gota de luz. Un gran poeta de instantes absolutos".
Octavio Paz

"Sus poemas me parecen de lo más alto y lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años".
Julio Cortazar


[PEQUEÑOS HOMENAJES]
La poesía tiene siempre la sana costumbre de hacerse oír en voz baja. Sin alzar la voz llega y trasciende. Roberto Juarroz fue un potea del susurro, tanto en su escritura como en su vida pública pero su obra ha marcado un antes y un después en la poesía latinamericana y por supuesto Argentina. La litaratura, salvo en la muerte, es difícil que sea noticia. Menos lo será la poesía y , en ésta cultura de adoración de los muertos, menos aún lo será el nacimiento de un poeta. La palabra al extremo del sentido y al decir de Wittgenstein, "nuestro lenguaje se articula en juegos de lenguaje que forman parte de una actividad o de una forma de vida. Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo y los límites de mi realidad".

23 – IX

No hay tiempo.
Ya no hay tiempo.
Pero, ¿alguna vez hubo tiempo?

La ilusión de la vida por delante,
se conjuga con el verbo
de la vida por detrás.

Y todo transcurrir no es más que un punto,
quizá un punto extensible
o el revés de ese punto,
porque el tiempo es puntual.
Un punto que a veces se desliza levemente,
como una gota de asombro de la luz
o un inesperado corpúsculo de sombra,
tan sólo para justificar algo parecido a un nivel
en el barómetro casi fijo
que mide la presión imposible de la vida.

O tal vez simplemente
la presión diagonal de lo imposible.


Roberto Juarroz