Mostrando las entradas con la etiqueta textos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta textos. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de octubre de 2012

Un texto tal vez sin mucho sentido

Y Borges siempre mete la cola. O su espectro fantasmal aparece de repente. O desde que la red de redes se masificó su presencia se me hace inevitable al pensar la dimensión del tiempo. Tal vez se lo mire de soslayo por pereza o simple acostumbramiento pero de una u otra forma es invitable que el juego del tiempo entre lo real y el devenir se junten mezclándose sin que haya un final a esa rueda que gira y que hace que el tiempo sea elástico e infinito. Tal vez no había inutilidad mayor que la de intentar detener el tiempo hasta que se empezó a intentar contar su paso en el tiempo real y que no es más que la documentación del pasado en el presente sin que el futuro pueda advertirse en ese segundo por venir y que ya cayó, insoslayable, en el pasado. Esta lectura transcurre en el pasado y las próximas palabras son ya parte del ayer aún cuando sus ojos lean la próxima palabra las leerá en un tiempo que ya pasó. Es intil que intente adelantar la lectura sólo logrará fulmuniarla entre el efímero presente y el eterno pasado. El tiempo puede ser una ficción del ser y del propio tiempo que sólo discurre en un no lugar. Tal vez usted sepa que dentro de un segundo estará en el próximo renglón de este texto sin sentido, pero tal vez sea, en realidad, esa la única noción del futuro posible y palpable, aquella que se intuye por un raro devenir predeterminado o tal vez inesperado cuando, en lugar de llegar al último reglón, lo llamen para comer, se tenga que levantar para ir al baño, se le caiga un piano en la cabeza o cualquier otra adyacencia inesperada y que al acontecer, sólo estará trasncurriendo en un tiempo ido en el ahora. El futuro tal vez sea sólo una conjetura o una superstición para seguir aquí, leyendo. O tal vez el presente sea sólo una trampa macrabra y piadosa del lenguaje.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Todo, muy (a)normal

(El formato blog permite una reescritura constante. Marco aquí los agregados después de dejar macerar este escrito unas 12 horas publicado en la red. De paso gracias a algunos amigos y amigas que ayudaron a pulir el texto) 

Todo, en algún punto, previsble. Las cacerolas dan para todo y para lo que darán, esto recien empieza amigos, el espectáculo está por comenzar. La candidéz sorprendente y algo berretona de Lanata y su más y mejor democracia en una marcha donde aparecieron esvásticas junto al reclamo de basta de dictadura (con k pero es tan insostenble el truco que mejor escribirla con c ya que la propia marcha desactiva el dispositivo retórico) y cantos de el que no salta es negro y k (entre los más suaves), esa canididéz impone al menos una pregunta o mirada selectiva. ¿Mejor democracia con esa parte del paisaje vociferando tanta tolerancia? Si, estamos de acuerdo, es una parte que no puede hacer un todo trasnversal y uniforme, pero estaba ahí, es sólo ver que el republicanismo ciudadano y democrático, si profundizamos, no llenamos dos bancos de plaza con representantes que puedan acreditar esa estirpe. Y le hago precio mire.

Y de la candidéz pasamos a la previsible desacraditación de manual, es decir de dogma, que hace el gobierno en todas sus formas y mayoría de voces y las que vendrán de su Armada brancaleone de bien pensantes para seguir intentando tapar el sol con el dedo de una mano y entre otras estridencias, la inocultable expropiación de una empresa impresora de billetes para salvar a un vicipresedente corrupto y con el apoyo del coro polifónico de parte de la oposición en el congreso. Y ni hablar de las muertes de la tragedia de Once, trenes que estaban en manos, hasta esos muertos, de empresarios amigos del gobierno. Todo muy progre, eso si, en la defensa de lo indefendible.

Ya sabemos o deberíamos anoticiarnos que algunas justificaciones del accionar político tienen al amor de protagonista. Las peores atrocidades se hacen en nombre del amor a la patria, al dinero, a diós, a los pobres, a los ricos o a la supertición que sea y que en ese instante tenga la pasión del amor al poder y por el poder. Pero el amor, cuando lo verbaliza el poder, es un asesino serial que se presenta con la voz piadosa de lo imprescindible, de lo ineludible, de lo incomensurable o de la inevitabilidad del devenir de la historia y que en ese momento está del lado del verdugo por que el verdugo así lo determina y marche preso que tanto joder, el hombre y sus circunstancias me cacho en diez. Pero todo es muy normal, por que el poder es así: se ejerce sin miramientos. No es un juego de niños haciendo que toman el té en un jardín de infantes. El poder no es apto para inocentes ni para ingenuos. Tal vez por eso no lo ejercen los ciudadanos comunes sino la representatividad delegada. Es bueno recordar esto por que la democracia que supimos conseguir tiene a los mesiánicos acechándonos siempre por la espalda y sería bueno no volver a confundir oposición con otra cosa disfrazada de tal.

Pero volvamos a las cacerolas argentas, usted ya sabe que me encanta irme por las ramas. Salvo una sola voz afin al gobierno que puso un poco de mesura e inteligencia, el resto, firme junto al dogma de denigrar. Antes eran los descamisados que se lavaban las patas en las fuentes de plaza de Mayo, ahora son las clases medias los que no pisan el pasto. Curiosa parábola peronista. No se si sorprende aquella voz a esta altura díscola y para nada santo de mi devosión, pero es bueno dejarlo consignado y preguntarse: ¿Tanto miedo les da al gobierno los supuestos burgueses asustados estimagtizados en las señoras bien vestidas que no pisan el pasto o piensan en Miami con cacerolas en mano, que parecen más fascistas que los supuestos burgueses asustados a los que denigran como tales? Es curioso pero este gobierno fue votado más en el barrio ultra cheto de Puerto Madero que en otros barrios más populares de la ciudad de la furia. ¿Será que están dolidos por que sus vecinos conchetos salieron a protestarles? Y si, que desagradecidos estos burgueses asustados. Ambos.

No sorprende, ni es para festejar de hecho es lo único normal, que haya gente manifestándose en paz y libertad, después de todo estamos en democracia, o no me entere de algo? Tampoco sorprende que todo sea dividido en los "lados" en que cada uno se pare del "relato". Lados que fueron muy bien estructurados desde el poder, político, y desde del poder mediático. Todo muy normal, al final de cuentas uno necesita la referencialidad espejal y necesaria del otro para saberse poderoso. Sin rebote no hay posición de poder. Es un juego más viejo que la ruda macho y tan aburrido que mire, jugar a la mancha con uno mismo, es más divertido. Pero es el juego que se está jugando.

Ahora bien si usted amigo o amiga quiere tener una mirada propia de la realidad que no sea la que delinearon para que usted esté todo el tiempo dudando entre la mierda o la diarrea y quiere construir una idea de país que supere esa mediocridad cruel de discursos que no elevan la calidad del debate o esta pensando en que bueno, algunas cosas del gobierno están bien o le gustan pero otras no tanto y no quiere verse metido en un guiso de cacerolas donde se mezclan esvásticas e insultos con carteles ingeniosos y otros insultantes, no está de acuerdo con la reforma de la constitución o con la re re re re elección indefinida y al mismo tiempo quiere que el país progrese y que la gente lo haga también es decir que pase de clase baja a clase media e incluso está dispuesto a algún sacrificio peronsal para ver esto o que apoya determninadas leyes de este gobierno y de la oposición pero quiere ver un recambio .... mi amigo o amiga ... no sabe en el despelote que se metió o se va a meter ... le anoticio que salga a la calle con chaleco anti bazucas con ojivas nucleares. Argentina está, y tal vez el mundo, inmersa en un guión de película de los hermanos Cohen: Argentina no es una país para los débiles. Así que ir contra esa corriente del sin sentido común berreta requiere de mucha paciencia zen y algo más. Al menos sepa que no es el único, como decía el gran Juan Senbastian Lennon el de los cuatro de Liverpool. Y no es poco, créame. A veces, es necesario meterse en algunos entreveros para mejorar. Las zonas confortables sólo conducen al ocio improductivo y estático de la mediocridad permanente.

===
AGREGADO DE DOMINGO
Terminé de escribir esta entrada tarde en la noche del sábado, hoy dominigo agrego dos enlaces a columnas muy interesantes sobre los cacerolazos y que bucean más allá del ruido de las cacerolas y  le dan un contexto prospectivo, siempre gelatinoso y por ende resbaladizo, pero no por eso dejan de tener nutrientes escenciales para los futuros posibles.

Beatriz Sarlo
La maldición argentina de ser hoy un representante de la clase media
lanacion.com

Mario Wainfeld 
“La gente” en las calles
pagina12.com

sábado, 15 de septiembre de 2012

Dos visiones de las cacerolas y las señales de la derechización

Un amigo, muy amigo, de izquierda desde mi entrada de Derecha para todos, me anotició que me quitó el saludo y que de ahora en más me llamará de usted. Esto último es el guiño complice de que seguiremos siendo amigos y por otro lado está bien eso de poner algo de respeto entre nosotros.
Ese amigo me llamó hoy por teléfono y me dijo -Ahora entendí, le paso un link por mail-. Las conversaciones con este amigo son así de disruptivas. Quedan como en el aire enganchadas sin que a veces o la mayoría de las veces medie un guíon convencional que las una y donde cada parte sabe a lo que se refiere la otra incluso días después. Diálogos no interruptus. Luego de leer la nota enlazada lo llamé y le dije: - Claro, por que lo dice Abraham lo entiende usted o tiene sentido para usted. Se ha convertido además en un Bonopartista y lo peor de todo es que no se dio cuenta. Muy triste lo suyo, Daniel-  Y la nota del lúcido filósofo argento es diáfana y meridiana. Se parece a esos pases en profundidad y con elegancia que pone Lio Messi (por qué se llama Lio, no Leo) o ahora a los goles de tiro libre que parece estar anunciandonós que serán la nueva joya del mejor jugador de fóbal del mundo. Si, fóbal, por que me encanta el sonido que tiene esta palabra. Volviendo a Abraham y su artículo y sin más preámbulos, que no lo necesita por cierto pero aprovecho para escribir un rato, usted entederá, le recomiendo, no lo tome a modo de amenaza sino en la modalidad de sugerencia, no sea mal pensado, que lo matice o amplíe con otros dos buenas columnas escritas hoy en El Cronista y Página 12.

===
Thomas Abraham
El "eje del mal": ese invento de Bush que utiliza Carta Abierta
perfil.com

===
El Cronista
El cacerolazo le gana la pulseada a los aparatos políticos
cronista.com

===
Página 12
Una mirada (desde lejos) de la/s marcha/s
pagina12.com

jueves, 13 de septiembre de 2012

Derecha para todos

Hay gente ciega en todas partes. Me refiero a gente que sólo mira y no ve. O lo que es peor, hace que no ve. Son curiosas algunas reducciones y sobre todo es preocupante el desprecio que muchos supuestos bien pensantes de la progresía argenta le dan a los actos póliticos cuando no están en el radar de lo que ellos delinearon como "la política". Ante estos actos inevitables, aflora su escueta pasión democrática que los pinta entero: de progresía nada y pura derecha cool, como escribió el lúcido escritor argentino Fabián Casas en su exquicito libro Breves apuntes de autoayuda.  Es decr ir a meditar o respirar con un dudoso gurú indio (de la India) no es un acto político cuando lo es. La progresía lo ve de otra manera, sólo como parte de una marcha de taraditos de clase media alta que no saben mucho que hacer y por eso el pequeño argentinito que llevan dentro aflora denigrando y menospreciando toda manifestación que no esté encuadrada en los límites que delineó el suspuesto progresísmo, es decir el marco referencial de la política de los 70 en el 2012. Manifestarse con una cacerola también es un acto político. Guste o no, al 54% se le contrapone, en democracia, el 46%, y más aún si no está abolida la Constitución Nacional. Lo curioso del caso es que los "caceroleros" no asumen que es una acto político, por que no les gusta hacer política, dicen. Notable trabajo de masificación de la estupidéz ha realizado la dictadura militar en Argentina. Decir apoyo la ley de matrimonio igualitario o la Asignación Universal por hijo, pero no estoy a favor de la re reelección o reforma constitucional, también es una posición política que, en el universo hegemónico del pensamiento único de la derecha o la izquierda argenta, es insostenible e incompatible y no merece la más mínima atención de estas élites bien pensantes por que a un lado y al otro del péndulo, la apuesta es total y a sobre cerrado. Los grises no pueden existir y al no existir estos no existe la política, que es el arte de la negociación y al no haber posibilidad de ésta, sólo queda un baldío donde lo único que siempre florece es el peor de los facismos, de esos de los que no se regresa nunca más. Algunos amigos de izquierda se espantan e indignan al ver que un gobierno peronista se derechiza. Es curioso el oxímoron de peronismo de izquierda o progresista. Me hace acordar al de inteligencia militar. Les recuerdo a mis amigos que poco queda de progresismo si el único motor de la economía es el consumo a como de lugar. El consumo es sólo una variable económica, pero si es la única variable de la economía o del denominado modelo, lo que hace en realidad es congelar la pobreza, es decir en algunos casos la hace más llevadera, pero no modifca su estado. De progreso, es decir de mejora, poco. El argumento de que no estamos en el 2002, no conforma por que es conservador y en algún punto insultante por su obviedad básica. Imagino que la imensa mayoría que voto a favor de este modelo y en contra, en algún punto están de acuerdo, querían que todo mejorara. Este argumento me hace acordar a los relatores de fútbol cuando dicen tal equipo va por la victoria....¿Algún equipo va por la derrota?. ¿Quiere decir que por que se mejoró con respecto a esos años, no hay que hacer nada?, ¿Qué no hay que cambiar nada y sobre todo no se puede proponer nada superardor? No hay nada más conservador que estar todo el tiempo anclado al pasado inmovilizando el presente, sobre todo cuando ese pasado al que sea hace refrencia es en realidad autoreferencial y lo que es peor aún para un argentino y político en particular: no se puede culpar a otro de los bodrios autorealizados y los que no. No hay nada menos progresista que armar un polo audiovisual en los conchetos barrios de Puerto Madero o Palermo, progresista sería hacerlo en Formosa, Corrientes, Pompeya y más allá la innundación o en el Bajo Flores que necesitan en forma imperiosa de inversión pública a granel aunque no sea cool y poco glamoroso hacerlo por esos lugares. Derecha para todos y buenas noches.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Diálogos

Tal vez de tanto viajar, además de estar cansado, he aprendido a hablar con desconocidos. En aeropuertos, aviones, hoteles, taxis o incluso en la fugacidad de un viaje en ascensor. Esos desconocidos tiene un misterio sacerdotal. De repente en esas conversaciones que duran lo que tienen que durar, es decir segundos en la historia, y ante esos interlocutores efímeros que casi siempre jamás volveremos a ver, uno e intuyo que el otro, confiesa o expresa ideas que a los más próximos de nuestro cotidiano vivir, no se las contaríamos con la misma facilidad. Sospecho que en ese intercambio de anonimato a cara limpia hay cierta impunidad que protege a ambos lado de la conversación. Lo efímero de la tertulia es un combustible fantástico para que las grandes y medias verdades y mentiras se entreveren en una inverosímil inutilidad dialéctica. Cualquier parecido con la realidad mediático político en aquello de -las grandes y medias verdades y mentiras-, es, por favor no se confunda, puro invento de su mal pensado cerebelo. Y uno, en esos periplos a veces interminables, se cruza con gente que de repente dice cosas insospechadas. Pienso que son fantasmas que aparecen. Espectros vivientes. Una especie de holograma.

Recuerdo a un hombre alto y delgado que me contó que combatió en Vietnam mientras tomaba un café en un bar de Panamá y me hace un cuento tan largo como inverosímil sobre los inicios de las guerras. Mi memoria es un poco borrosa en algunos casos pero me acuerdo de haber estado ante una pantalla de televisión viendo un partido del Barcelona y Real Madrid en una ciudad de la que se me borraron señas precisas y en la que alguien intenta iniciar una conversación afirmando que tiene un primo de un amigo que es asesor del presidente del país y por eso puede afirmar cosas terribles sobre hechos de notoriedad pública. La realidad tiene mucho de ficción y en ese enrredo a veces alguna verdad se cuela y se parece a algunas escenificaciones fílmicas aeroportuarias. Un día, por ejemplo, una mujer, de supuesto origen italiano, me confesó que hacía tres semanas que vivía en el aeropuerto de Sao Paulo por que no recordaba a que ciudad debía regresar. Díalogos que se menean entre una posible verdad y una tal vez mentira. Diálogos congelados en un espacio efímero y eterno.

Y esos diálogos con espectros de carne y hueso aparecidos desde una bruma fantasmal tienen la aspereza que la soledad de algunas almas deja gotear por las calles. Una chica muy alta y de la que apenas adivinaba su cara que se recortaba contra la luz que estallaba en un poste de alumbrado público de Bogotá, se me acercó a pedirme un cigarrillo. Al decirle que no fumaba me dijo que ella tampoco y que en realidad lo único que quería era hablar con alguien por que algo terrible había pasado. Nunca supe que fue lo que pasó después de dos horas de una charla a la deriva. Tampoco supe su nombre. Apareció, hablamos y se fue. Todo en un mismo movimiento.

Muchas veces se presentan diálogos que son imposibles. Algunos idiomas en realidad son muros de concreto impenetrables. El ruso tiene además efectos colaterales en algunas circunstancias. Unas Sras, presumo que rusas, poco elegentes y con una gran vocación de tompadora, se quedaron baradas en el aeropuerto de Charles De Gaulle en aquellos días en que todo estaba parado y tapado por las cenizas del volcán islandés de nombre empachado de consonantes. Mientras caminaban, sin freno de mano que pudiera detenerlas a ellas y sus carritos de equipaje, se llevaban todo a su paso. El huracán ruso avanzaba al grito hooligan de Moscow, Moscow, Moscow mientras no dejaban muñeco alguno en pie.

Dejando de lado este pequeño encuentro cercano con estas dos representantes de la rama femenina de una repentina y tal vez involuntaria barra brava rusa perdida en Paris, a veces sospecho que debo tener algo que atrae a algunas personas y que las invita a hablar conmigo, así de repente y sin mediar más que una invisible familiaridad indecifrable. Una invitación al diálogo efímero y que me hace pensar que sería hermoso ser invisible o que en realdiad no estoy cayendo en la cuenta de que soy yo el fantasma que se les aparece, así de repente.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Escribir, cada tanto

Cada tanto me da por escribir. Cada tanto. No se por qué me cuesta ponerme a escribir. Me cuesta arrancar, seguir, lidiar con eso que se llama palabras y que, según las normas, hay que ordenar para que otro lo entienda. No me cuesta escribir; el acto mismo de tirar las palabras por el aire y ver que sale me es natural pero ponerme a jugar es lo que me cuesta. Pereza le dicen algunos. Creo que es más preciso señalar algún tipo de miedo que se esconde detrás de esa senación de que después de jugar ¿qué? ¿Será que el resultado valió la pena? Si me aburre a mi, imaginate a otro. Y supersticiones por el estilo. No necesito nada especial o extra para escribir. En fin, es raro. Imagino que sería fantástico que se inventara una especie de microchip o tarjeta intercambiable que no sólo me permitiera escribir en cualquier momento en que aquel miedo o pereza se hace presente, sino hacerlo en por ejemplo, chino cantonés, búlgaro, quéchua o guaraní, sin mucho más trabajo que el cambiar una tarjeta o chip por otro. Cada vez que vuelvo a escribir a esta bitácora es diferente. Me movilizan cosas distintas en cada retorno.Y esta indefinición de inicio es lo que define, de algún modo, cada final que nunca se concreta del todo y que por eso me permite esta especie de eterno retorno interminable. Escribir, cada tanto, es la tarea.

martes, 28 de febrero de 2012

Vuelta de página

Ejercicio siempre necesario. Tomar distancia. Ver. Oir. Sacar conclusiones. Evitar el apresuramiento. Algo así a pararse en el descanso de una larga escalera y mirar hacia atrás. Reírse un poco de uno mismo delante del espejo. Volver a mirar pero hacia adelante. Suspirar en complicidad con el silencio por esos pequeños engaños a uno mismo y que seguirán ahí, insoslayables. Después de todo, nadie nos dirá nada al respecto. Buscar nuevas y siempre necesarias utopías. Sueños. Mejor combustible, imposible. Vuelta de página. Algo nuevo empieza y no se sabe que es pero empieza. Te subís o te bajás pero en el medio, nunca. Para molestar, siempre sobra gente y hasta sale gratis. O a veces. Volver a reír. Ejercicio matinal impresindible. Los por qué son el peor freno que tenemos siempre a mano. Los por qué no, el mejor  ascelerador. Después de todo las cosas más dulces que hemos hecho son aquellas que hicimos sin pedir permiso.